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El placer también se aprende: otra forma de vivir la sexualidad

04 de julho, 20254 minutos de leitura
El placer también se aprende: otra forma de vivir la sexualidad

Hablar de placer no es superficial. Al contrario: forma parte de una mirada integral sobre la salud. La Organización Mundial de la Salud define la salud sexual como un estado de bienestar físico, emocional, mental y social vinculado a la sexualidad. No se trata solo de la ausencia de enfermedad, sino de un disfrute genuino, consentido y libre.

La sexualidad no es solo genitalidad, ni se reduce a la penetración, ni está reservada para cuerpos jóvenes, delgados o normativos. Implica también emociones, vínculos afectivos, identidad, la forma en que habitamos el cuerpo y el mundo.
Y, sobre todo, implica construcción del deseo. Porque no existe una única forma de experimentar placer, y lo que a una persona le resulta estimulante puede no serlo para otra. El deseo es complejo, variable, subjetivo. Por eso, no hay recetas: hay que explorar.

Uno de los puntos más importantes que remarca Selles es la necesidad de verbalizar lo que deseamos. Hablarlo, proponerlo, preguntar, decir qué nos gusta y qué no. “Hay que des-erotizar el silencio, lo dado por hecho, y empezar a erotizar el consentimiento y el diálogo”, propone.

Quitarle presión al orgasmo, desgenitalizar la experiencia sexual, habilitar la incomodidad o la torpeza también son formas de acercarnos a una sexualidad más libre.
No todos los cuerpos, ni todo el tiempo, pueden tener una erección, una lubricación o un orgasmo. Y sin embargo, eso no significa que no haya placer. Hay muchísimas combinaciones posibles, infinitas formas de tocar, de sentir, de vincularse.

Lejos de la mirada de rendimiento, pueden aparecer formas de placer más profundas, más humanas:

  • La confianza que da la intimidad segura.
  • El compañerismo que tranquiliza.
  • La posibilidad de mostrarse vulnerable sin miedo.

Muchas personas quedan excluidas del guion sexual dominante. Y eso, aunque duela, también puede abrir la puerta a nuevas formas de vivir el deseo. Lejos de la norma, muchas personas descubren que el placer se construye con lo que hay, con lo que se puede, con lo que se siente bien.

Explorar el deseo, darle voz al cuerpo y aceptar que cada uno encuentra sus propios límites a través de experiencias sucesivas es parte del camino.

La pregunta entonces no es cómo debería ser el placer sexual, sino:

¿Qué es placentero para mí? ¿Y en qué condiciones puedo vivirlo más seguido?

⚠️ Este contenido es informativo y no reemplaza el acompañamiento médico. Ante cualquier duda, consulta con tu profesional de salud.

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