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¿Cuál es el riesgo de COVID-19 para los pacientes con esclerosis múltiple?

Publicado hace 7 meses por Un ensayo para mí

Qué medicación continuar y cuál evitar durante la pandemia. Conoce la importancia de la vacunación y el riesgo de padecer secuelas del COVID-19.

¿Cuál es el riesgo de COVID-19 para los pacientes con esclerosis múltiple?

Ante la amenaza del coronavirus surgido en 2019, muchos pacientes con esclerosis múltiple se preocuparon y aislaron. Después de todo, algunos se encuentran inmunosuprimidos para evitar que su sistema inmunológico ataque a su propio sistema nervioso. Con sus células defensivas  dormidas, muchos pacientes temen perder la batalla si contraen COVID-19.  Pero lo cierto es que los pacientes con esclerosis múltiples no enfrentan un riesgo mayor de tener COVID  severo o morir  por coronavirus que el resto de la población. Claro que, si tienen determinados factores -además del diagnóstico de esclerosis múltiple- su riesgo de padecer una enfermedad grave aumenta. 

Esclerosis múltiple y factores de riesgo

Para empezar, la edad mayor a 60 años y el sexo masculino son dos factores que incrementan el peligro de padecer un COVID que requiera internación. La obesidad, la diabetes y la enfermedad cardíaca también juegan en contra de los pacientes con esclerosis múltiple.  Padecer un alto índice de discapacidad –por ejemplo, usar silla de ruedas- también se asocia con mayor riesgo para el enfermo si se contagia con COVID-19. Pero el riesgo general parece ser menor al que se imaginaba al inicio de la pandemia.

El registro de pacientes latinoamericanos con esclerosis múltiple y neuromielitis óptica (RELACOEM), reveló que el 15% de los pacientes con esclerosis múltiple que tuvieron COVID en los primeros meses de 2020 tuvo que ser hospitalizado, mientras que el 6% requirió terapia intensiva y el 3% murió. Los factores de mayor riesgo para ser internados fueron la edad y el tiempo de evolución de la enfermedad de base.

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Los investigadores y médicos de los 15 países latinoamericanos que participaron en el registro,  encabezados por Ricardo Alonso, del Centro Universitario de Esclerosis Múltiple del Hospital Ramos Mejía, en Buenos Aires, concluyeron el año pasado que “la severidad y la muerte por COVID  entre pacientes con esclerosis múltiple es comparativamente baja” y que los fármacos modificadores de la enfermedad no aumentarían el riesgo de los pacientes.

¿Tienen más probabilidades de desarrollar un COVID persistente (“long covid”) los pacientes con esclerosis múltiple?

Según un gran estudio realizado en Gran Bretaña entre marzo de 2020 y marzo de 2021, casi el 80% de los pacientes de esclerosis múltiple que no requirieron internación se recuperaron totalmente del COVID-19 en el mismo tiempo que el resto de la población (unos 10 días). Pero  casi el 30% de quienes tuvieron la infección (599 en total) continuaban con síntomas al mes del diagnóstico de COVID-19, mientras que un 12% siguió con síntomas post-COVID durante 12 semanas. Hoy se estima que al menos 1 de cada 10 pacientes con esclerosis múltiple y COVID sufren secuelas respiratorias, digestivas, musculares o sensoriales que necesitan atención  durante más de tres meses. 

“Los pacientes con esclerosis múltiple son afectados por secuelas postagudas del COVID-19”, señalaron los autores del estudio británico liderado por Afagh Garjani, neurocientífico de la Universidad de Nottingham . La preexistencia de discapacidad neurológica o los antecedentes de salud mental  parecen incrementar el riesgo de COVID prolongado. 

Inmunoterapia y COVID-19

Estar en tratamiento con determinados fármacos (como los corticoesteroides y ciertos tratamientos , como el ocrelizumab y el rituximab) también puede aumentar el riesgo de padecer una infección grave por COVID, según mostraron varios estudios. Pero no por eso se deben suspender necesariamente los tratamientos anti-CD20  durante la pandemia. Cada paciente tendrá que hablar de los riesgos y beneficios de la medicación con su médico especialista. 

En cuanto a los interferones y al acetato de glatiramer, no parecen incidir sobre la severidad del COVID. Tampoco hay un aumento del riesgo asociado a otros fármacos en uso para la esclerosis múltiple: el consenso internacional es que no es preciso discontinuar el tratamiento con dimetilfumarato (Tecfidera), diroximelfumarato (Vumerity), teriflunomida (Aubagio), fingolimod (Gilenya),  natalizumab (Tysabri), ozanimod (Zeposia) ni siponimod. Respecto del alemtuzumab y la cladibrina oral, todavía no hay evidencias concluyentes sobre su influencia en la respuesta al coronavirus.

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Los neurólogos internacionales recomiendan detener la administración de esteroides en caso de recaídas y que los pacientes se mantengan aislados en caso de ataques o brotes de esclerosis múltiple. Las consultas médicas y las sesiones de rehabilitación deberían continuar, si es posible, en forma remota o virtual. Finalmente, se aconseja que los pacientes con esclerosis múltiple reciban la vacuna antigripal de cada año y, especialmente, se vacunen contra el COVID-19.

Vacunas contra COVID-19

Las vacunas anti-COVID son seguras para pacientes con esclerosis múltiple y se pueden aplicar durante el tratamiento con la medicación habitual que reciben los pacientes. Con todo, si un paciente va a comenzar con una de las inmunoterapias que modifican la enfermedad, es preferible que reciba las dosis de vacunas entre 2 y 4 semanas antes de iniciar el tratamiento oral o inyectable.  

Según investigaciones preliminares, las personas tratadas con algunos fármacos modificadores de la esclerosis múltiple (fingolimod, siponimod, ozanimod, ponesimod, ocrelizumab, rituximab, ofatumumab) pueden tener una respuesta de anticuerpos disminuida tras ser vacunados. Pero aunque sus tests muestren un bajo nivel de anticuerpos, no significa que la vacuna no sirva como protección contra el COVID-19, ya que los pacientes podrían generar una respuesta inmunológica diferente (basada en células T) a más largo plazo.  

Como sea, ante la disminución de la respuesta defensiva en pacientes tratados con fármacos inmunosupresores, se recomienda hoy una tercera dosis de vacuna, que se debe recibir entre uno y tres meses después de completado el esquema inicial de dos dosis. En algunos países, como Israel, ya se indica un refuerzo que funciona como cuarta dosis para grupos vulnerables. En Argentina y Uruguay, también se anunció una cuarta dosis para personas inmunosuprimidas, lo que incluye a pacientes con esclerosis múltiple en tratamiento con fármacos biológicos o corticoesteroides en altas dosis. 

Hasta el momento, ninguna de las vacunas aprobadas por la Oficina de Drogas y Alimentos (FDA) de Estados Unidos ha provocado una verdadera  recaída ni una exacerbación de la esclerosis múltiple. Por otra parte, ninguna de las vacunas que se ofrecen en el mundo están desarrolladas con virus vivos atenuados, por lo cual las vacunas basadas en ARN (Pfizer y Moderna)  y las elaboradas con vectores virales que no se replican (Astra Zeneca, Janssen, Cansino) o proteínas recombinantes (Novavax)  no pueden provocar COVID-19 ni resultar peligrosas para personas inmunosuprimidas. A lo sumo, generan fiebre, fatiga y dolores musculares que se resuelven en poco tiempo, como la mayoría de los efectos adversos en el resto de la población.

Es importante subrayar que un paciente con esclerosis múltiple que se contagia con coronavirus pandémico corre más peligro que el que recibe una vacuna contra el COVID-19.  Los especialistas recomiendan que los pacientes obtengan todas las dosis de la vacuna lo antes posible, y aseguran que la medicación para la esclerosis múltiple se puede posponer hasta 15 a 30 días después de ser vacunado. La prioridad hoy es la vacuna contra el COVID-19.

 Por ALEJANDRA FOLGARAIT

Referencias:

  • Alonso R et al. COVID-19 in multiple sclerosis and neuromyelitis optica spectrum disorder patients in Latin America: COVID-19 in MS and NMOSD patients in LATAMMult Scler Relat Disord. 2021;51:102886. doi:10.1016/j.msard.2021.102886
  • Farren Basil Shaw Briggs et al. COVID-19 Vaccination Reactogenicity in Persons With Multiple Sclerosis. Neurol Neuroimmunol Neuroinflamm  January 2022, 9 (1) e1104; DOI: 10.1212/NXI.0000000000001104
  • Afagh Garjani et al. Recovery From COVID-19 in Multiple Sclerosis. Neurol Neuroimmunol Neuroinflamm Jan 2022, 9 (1) e1118; DOI: 10.1212/NXI.0000000000001118